Patrones de diseño ¿eso qué é lo que é?

por | 24 Abr 2017 | Cultura General | 0 Comentarios

El otro día imaginé una delirante conversación tal que esta:

  • José: Oye Pepe, se me ha ocurrido que no resulta muy conveniente ir andando de un lado para otro cuando queremos ir a sitios lejanos, así que estaría bien que existiese algún tipo de… aparato donde pudiésemos subirnos encima y que nos transportase a voluntad.
  • Pepe: Ya está inventado, se llama automóvil… son todas esas cosas que ves por la calle moviéndose, con gente dentro…
  • José [observando los coches que pasan]: ¡Ah! ¡Qué interesante! Me pregunto si podrán atravesar un río, ¡o un océano!
  • Pepe: Inventado también, se llaman embarcación.
  • José : Bueno, y ya si pudieran surcar los cielos ¡sería la bomba!
  • Pepe [paciencia infinita]: Aviones, helicópteros, globos aerostáticos, naves espaciales…
  • José [maravillado] : Desde luego las ciencias adelantan que es una barbaridad.
  • Pepe: Ya te digo…

El caso es que esta conversación nos parece tan loca sólo porque trata de cosas cotidianas que todos conocemos, y se hace impensable que alguien que te cruzas por la calle no sepa lo que es un coche y los diferentes tipos que hay, aunque sea por encima.

Sin embargo es una conversación que sostengo con relativa frecuencia con muchas personas cuando hablamos de temas de Internet en general o de sitios web en particular.

Muchos de nuestros clientes cuando contactan con nosotros tienen la inquietud de solucionar problemas que saben que tienen, pero cuyas soluciones desconocen. En algunos casos ni siquiera se les ocurre que esos problemas ya puedan tener soluciones habituales y con toda su buena voluntad intentan re-inventar la rueda proponiendo ocurrencias que pueden ser más o menos acertadas.

Patrones de diseño

Las soluciones para todos estos problemas, ya encontradas, probadas y que sabemos que funcionan, se llaman Patrones de diseño.

Volviendo al ejemplo de los coches, si te fijas verás que casi todos los coches tienen más o menos:

  • 4 ruedas, relativamente cerca de las esquinas del vehículo
  • una superficie acristalada para ver a través de ella, al menos hacia la parte delantera (parabrisas)
  • uno o dos espejos a cada lado, para ver lo que ocurre detrás del vehículo
  • de 4 a 7 asientos, todos mirando hacia la dirección en que se mueve el vehículo
  • delante el asiento delantero izquierdo tienen una serie de controles para gobernar el comportamiento del vehículo:
    • una especie de circunferencia para agarrar con las manos (volante) y que dirige hacia dónde va el coche
    • dos o tres palancas para apretar con los pies (pedales) y que gobiernan la velocidad a la que se mueve el vehículo
    • varios relojitos que muestran información sobre velocidad y otros parámetros del funcionamiento
    • botones y palanquitas al alcance de la mano, para funciones secundarias (luces, radio, calefacción…)
  • una tapa o tapón en un lateral trasero para rellenar combustible
  • varias secciones laterales que se desplazan para permitir el acceso al interior (puertas)
  • una última sección sobre las cabezas de los pasajeros, para protegerlos del sol y la lluvia (techo)

En fin, lo que viene siendo un coche. Si sabes conducir uno (o montarte en él) sabes más o menos de qué va la película en todos.

Eso es un Patrón de diseño.

Naturalmente hay variantes, tipos, modelos, colores… y unos resultan más o menos adecuados según la necesidad: un mini-utilitario para viajar a la playa con toda la familia y cachivaches, un SUV para llevar los niños al cole aparcando sobre el bordillo de la acera o un 4x4 para ir a por el pan… Vamos, lo normal.

Y hay otros patrones de diseño en cuestión de aparatos que se mueven: motocicletas, bicicletas, camiones, aviones de pasajeros, avionetas, submarinos, yates, destructores, barcas de remos

Esto no quiere decir que ya todo esté inventado, claro: siempre se pueden encontrar (y se encuentran) nuevas soluciones a antiguos problemas, sean para mejor o para peor.

¿Por qué son buenos los patrones de diseño? Pues porque dan soluciones probadas y conocidas a problemas comunes, de forma que por una parte no tienes que inventar la rueda cada vez que vas a comprar un coche y porque a causa de su uso exitoso algunos de ellos se han convertido en convenciones universales, de forma que todos los potenciales conductores saben qué es esa circunferencia negra (el volante) y para qué sirve.

Otra cosa es que un patrón de diseño sea más o menos bueno: todos tienen sus defectos y sus virtudes, y servirán para unos casos u otros.

Volviendo al tema web

Pues aquí también tenemos patrones de diseño, que no tienes porqué conocer pero en los que nosotros sí que estamos al día y que reconocerás como habitualmente usados y buenas soluciones en cuanto te los presentemos.

La forma y posición de los menús, la disposición de las páginas, incluso el hecho mismo de que un sitio web tenga la información separada en diferentes páginas (en contraposición con el patrón de diseño de los sitios single-page, donde todo está en la portada) son patrones de diseño.

¿Es obligatorio atenerse a los patrones de diseño existentes?

Depende de si lo que quieres es tener un sitio web fácil de usar y navegar, en el que los visitantes sepan qué hacer y alcancen su (tu) objetivo, o si lo que prefieres desarrollar una expresión artística y atormentada de tu yo interior, en la que el visitante lucha por descubrir cómo abrirse paso entre en una epopeya de sensaciones contradictorias y una titánica lucha  por dominar el impulso inmediato de cerrar la ventana del navegador y volverse a Facebook… a ver vídeos de gatitos.

Eso sí, ya te aviso que salirse de los patrones de diseño adecuados se suele pagar con un menor menor volumen de conversiones generadas por tu web, ya que al complicar la vida a tus visitantes muchos de ellos se irán a otro sitio que les resulte más fácil de navegar.

¿Se puede hacer una web super-exitosa saliéndose de esos patrones de diseño y siendo completamente heterodoxo, único y artístico? Pues claro que sí, pero es muy caro: a nuestras tarifas habituales añádeles un par de ceros por la derecha… al menos.

Pero “Hay gente pa tó”, que decía aquél.